Aspectos psico-emocionales y comunicación

El ser humano es esencialmente social por naturaleza. Se constituye como sujeto a través de un otro, lo que forma vínculos o lazos sociales. Debido a esta naturaleza gregaria, las personas se caracterizan por tener la necesidad de relacionarse con otras. Si no fuera por esta a nadie le importaría, viviríamos en la soledad y el aislamiento.

Desde el momento en que un ser humano nace, comienza a relacionarse con los demás, primero con los familiares o con las personas con las que se crié, posteriormente con las demás personas con las que comparte actividades o un contexto por ejemplo  vecinos, amigos, maestros compañeros, jefes, empleados, hijos, pareja, etc.

Así cada una de las relaciones que se establezcan van a ser diferentes por los sentimientos que engloba, a cada persona, por el tipo de estructura, por ejemplo, ya sea de poder (padre-hijo), respeto (medico-paciente), amor (novio-novia), empatía (amigos), por el tipo de duración: pasajera (taxista-pasajero), duradera (madre-hijo).Tal como uno se percibe así mismo esta directamente relacionado con el éxito de las relaciones interpersonales. Si uno es capaz de percibir su contribución a crear barreras, se encuentra en el camino para aprender como superar dificultades en la comunicación. La impresión que la gente tiene de nosotros y la manera de cómo reaccionan, están determinadas por la manera verbal y no verbal en que nos comunicamos con ellos.

De todos los seres vivos, es posible que el hombre sea el único capaz de proyectar una imagen y vivir otra muy distinta, ya que escondemos nuestro yo en formas muy variadas, decimos y hacemos cosas que suponemos que la gente espera de nosotros. Además nuestra necesidad de seguridad nos impulsa a buscar a personas que nos quieran y evitar a las personas que consideramos hostiles. ¿Hasta que punto nuestros roles coinciden con nuestra propia imagen? ¿deberíamos encontrar una persona con la cual no fuese necesario representar un rol?, “eso es difícil”, pero la revelación de uno mismo, el abrir más nuestros canales de comunicación (tocar, oler, oír, ver) también crean un vínculo con otras personas.

Si estamos dispuestos a revelarnos, con aquella persona que nos acompaña es muy probable que también nos corresponda. Esto quiere decir, que la gente aprende a compartir sus sentimientos, pensamientos y esperanzas, que son vitales, de hecho lo hacen constantemente, con su tono de voz, sus movimientos, cosas que no percibimos por estar metidos en nuestros propios roles y necesidades. Maslow mencionaba, que si uno se abre a la experiencia de aceptarse así mismo y a los demás, por lo que es y por lo que son, uno tiene más posibilidades de conseguir más éxito en las relaciones sociales. Puede llegar a ser un individuo autónomo, libre, capaz de mostrar su singularidad en sus respuestas, aunque tenga que representar cierta cantidad de papeles, se enriquecerá con las relaciones emocionales y tendrá una mayor flexibilidad y habilidad para enfrentarse a nuevas experiencias, incrementar mejores relaciones interpersonales, como que exista el deseo mutuo de entrar en contacto con otra persona y que haya una comunicación reciproca, caracterizada por las mismas propiedades. Dicha comunicación será empatia mutua y consideración positiva incondicional.

Por otro lado el no desarrollar habilidades de comunicación no solo produce lo que anteriormente se mencionó, al reflexionar en ello nos encontramos con la soledad, que  en su dimensión patológica llega a desencadenar enfermedades que  llevan a muchos hasta la locura, afirman psiquiatras y psicólogos. En el último congreso internacional de psicoterapia que se llevó a cabo en Panamá se llegó a la conclusión de que por la falta de contacto físico entre las personas en nuestras sociedades modernas, se están desarrollando enfermedades psicosomáticas como consecuencia de esto. ¿Qué es lo que nos esta indicando este tipo de síntomas? Es una llamada de atención que tiene el propósito de conscientizarnos acerca de que clase de sociedad estamos creando en nuestra convivencia día a día.
 
Carlos Ramírez psicoterapeuta reconocido menciona que: “Las cualidades que valoramos en el ser humano como la justicia, la honestidad, el amor, la belleza, el respeto, la legitimidad por el/la otro/a, las deseamos porque en algún momento las hemos vivido. Nos inclinamos por lo que consideramos bueno y nos abandonamos a estas formas sencillas. Fue en ese lugar secreto de la relación materno-infantil que dio origen a nuestro existir. Fue ahí dónde nos experimentamos siendo transparentes, puros, felices, siendo nosotros mismos. Aquí es donde hay tantas confusiones y problemas, a veces no entendemos cada una de las dimensiones y tendemos a vivirlas a medias. Requerimos una visión completa, holísta, para comprender el amor, pero sobre todo para vivirlo. El miedo es el enemigo que acecha a la puerta de este paraíso”. Si bien es cierto que el miedo que la gente experimenta en las grandes ciudades a causa de la inseguridad social como la delincuencia y otros problemas, atenta contra las relaciones humanas sanas. Es necesario plantearnos soluciones, buscar alternativas, construir y resignificar nuestra convivencia día a día.
 
Una de estas propuestas esta siendo promovida en la actualidad por Matturana (Médico, Biólogo y Docente Chileno) el cual menciona que no todo en las relaciones humanas esta mediado por el  poder, como lo han venido afirmando algunos filósofos como Focault, algunas Antropólogas mexicanas como Martha Lamas, o Marcela Lagarde desde el enfoque de Género. Que si bien es una postura que ha contribuido a la toma de consciencia, no ha generado un cambio social cualitativo. La educación  desde la visión del poder, deforma y da resultados que ya conocemos, como la opresión, el control, la manipulación, que desencadenan relaciones interpersonales enfermizas. Estas son mediadas por el miedo básicamente, surge la desconfianza,  la hostilidad. “El amor” desde esta óptica se convierte en la justificación para adueñarse de una persona, y despojarle de su dignidad como ser humano, pisoteando sus derechos, matando sus sueños.

Por eso es que ante tal necesidad de un cambio social favorable, Maturana señala en su libro “la biología del amar” que el ser humano tiene que volver a sus orígenes ya que la naturaleza del ser humano es precisamente “desde el amar”. Amar es libertad, es equilibrio, es sabiduría, es ingenuidad, es confianza, es certeza, es encuentro, pero también es saber decir adiós y despedirse, llorar y soltar… volver a reencontrar  comenzar de nuevo cada mañana. Lo importante de la vida no es el final sino los nuevos comienzos, la esperanza en uno mismo, en los demás,  en el hoy… En conclusión  afirmamos que las relaciones humanas son las que nos hacen ser una persona y que estas son en realidad una necesidad inherente. Como se dice popularmente, “todos necesitamos unos de otros”. Nosotros los seres humanos somos los únicos capaces de inventarnos a nosotros mismos, hagámoslo con sentido, propósito, calidad, con respeto y equidad,  pero sobre todo desde el amar.

Edith Reynoso Vega

Lic. en psicología

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