El enamoramiento como proceso

En la experiencia del proceso amoroso, algunas veces se presenta el enamoramiento como un estado de ánimo sobresaltado o alterado, una experiencia de sentimientos y sensaciones profundamente intensos de placer y alegría. Aumenta la autoestima. Puede vivirse ya sea enfocado hacía objetos, situaciones o personas.

Esta experiencia es individual pero también puede ser compartida. Sanz (2002) menciona que se ha encontrado que en la construcción del significado y de la vivencia del enamoramiento se presentan algunas etapas:

 El inicio

En el proceso de la construcción de los significados que se le atribuyen a la experiencia del enamoramiento esta el de que ésta, se llega a presentar de manera incontrolable como señala Victoria Sau, citada en: Alarcón, Covarrubias y Herrera (1991). “…el enamoramiento puede manifestarse bruscamente como si hubiera bebido de golpe una poción mágica: es lo que se llama -el flechazo-. También como si fuéramos tomando la poción a pequeños sorbos y fuera calando despacio y profundamente en nuestro cuerpo” (Sanz, 2000).

Por medio de la seducción se da el enamoramiento, sin este elemento no puede existir. Este nace del deseo de contacto, entrega y aceptación. Se presentan sensaciones de frió, calor, enrojecimiento de la cara, ante la persona amada o con solo oír su nombre. Se busca el contacto a través de la piel la mirada, o simplemente la cercanía.

 La pasión

En el caso de que haya correspondencia en el contacto, entrega y aceptación, algunas personas llegan a experimentar un estado psico-emocional al que le asignan el nombre de pasión, en el que experimentan placer y sentido de trascendencia. Vivir el enamoramiento es como estar fuera de este mundo y estar en el de la fantasía, el de la irrealidad (Alarcón, Covarrubias, Herrera, 1991). Es un tiempo de muchas fantasías y deseos. También se altera la percepción del espacio y del tiempo.

Cuando se esta cerca del amado pareciera que el tiempo es corto y largo cuando están separados. Este estado puede mantenerse ya sea en una forma intensa o suave, es variable, puede surgir sentimientos de alegría, tristeza y miedo al abandono, el pensamiento se presenta “obsesivo”, esto hace referencia a que la persona piensa constante y continuamente en el ser amado, se esta a la expectativa de la correspondencia afectiva que puede ir desde una mirada hasta una sonrisa o una llamada telefónica. El comportamiento es compulsivo, la persona generalmente desea estar constantemente con el ser amado, hablar continuamente de el o ella, de sus características de su personalidad.

El mantenimiento del enamoramiento

En esta parte del desarrollo del estado psico-emocional de la pasión va en aumento al grado de que la persona que esta vivenciando y construyendo los significados de esta experiencia llega a idealizar a la persona amada. Y lo que en un momento fue el deseo de la entrega poco a poco va dando paso al deseo de separación y reencuentro consigo mismo. “En la medida en que el deseo que existe en el enamoramiento se satisface, se va pasando de un enamoramiento idealizado y fusional a un mayor contacto con la realidad y la propia individualidad” (Gagnon, 1980; Sanz, 2000).

En el caso de que no haya correspondencia o haya terminado esta vivencia, se ha encontrado que algunas personas suelen experimentar sentimientos de frustración y tristeza profunda, generando un estado de ánimo con pocos deseos de vivir y con una percepción negativa de si mismo.

Edith Reynoso Vega

 ©Todos los derechos reservados 2006 publicado en la UNAM MX (Extracto y adaptación del texto tomado de la Investigación-tesis de licenciatura acerca de género, sexualidad y enamoramiento para el departamento de salud sexualidad y género de la FES-Iztacala.)