Por: Dr.  Carlos Ramírez

EL BESO. Un deseo entre labios

¿Qué es un beso?

Un deseo entre labios, un secreto inconfesable compartido, una erupción del placer a través de lengua, labios, saliva, silencios, calor, suavidad.

Nos conduce al deseo erótico, una intención de continuar, una posibilidad de vivir, de entregar, de abandonarse.

EL beso como otras caricias entran en la habituación, se comienzan a realizar de la misma manera, como el beso de saludo que se dan las personas que tienen años de vivir juntas, de un compromiso insípido, frío; sin pasión, eso no podría llamarse un beso, se debería llamar hoja seca, piedra olvidada o insípida muerte

Cada beso es único, imperdonable es sacrificarlo, el beso nuevo es diferente al viejo, al anterior y al posterior por una sencilla razón: en la vida todo se hace por primera vez, por última vez y por única vez, prometer algo eternamente no solo es falso sino insostenible, pues el futuro no existe, toda promesa es presente y se vive en el instante

Si dejara de desear es posible que ya sea un zombi, que viva en anhedonia (incapacidad de sentir placer) que haya encontrado un discurso para negar que es importante, debajo de este temor hay un gran deseo, un latido débil, imperceptible, olvidado, deseante de emerger.

Cada beso en su unicidad es extraño, con los labios se descubre el enigma que se encuentra entre los labios de la persona deseada, siempre hay un enigma es por eso que los amantes se besan una y otra y otra vez, como si buscaran algo, buscan y encuentran, no es nada racional el descubrimiento, es algo que va más allá, algo que es bello[1] y placentero por eso los amantes parecen ser vencidos por el deseo de repetir, de recuperarse en la experiencia.

Un beso es diferente si cambiamos de contexto, si es en el bosque  o en la ciudad, si es en la playa o en la nieve, si es con el sabor de la persona o con el sabor a vino, incluso es diferente de una persona a otra.

Un beso puede ser un signo de interrogación o de admiración, un punto y aparte o un punto y seguido, una pausa o una palabra que lo dice todo o una hoja en blanco que dice todo sin decir nada.

Cada beso es vivido en el instante ese momento en que todo existe y da paso a su continuidad, donde cabe todo y se vive todo, donde se expande la conciencia y nos unimos al universo, ese es el instante, ni siquiera el “aquí y ahora” es comparable, eso es una fracción de segundo del instante

El beso no es una acción planeada, no hay una escuela para el discípulo que lo sabe todo en sexualidad, es un acto ingenuo, es una actuar con valor, una vibración me indica que la persona deseada es la adecuada, pues no cualquier persona nos hace vibrar.

El sonido de los amantes mientras se besan provoca lo musical de lo erótico, es un estado erótico-musical donde el eco es una suave música que nos revela que estamos aún vivos.

En algunas personas de esta sociedad los esquemas son tan avaros que no desean, encerrados en vidas miserables, rutinas que no les satisfacen, no hay pasión, ni siquiera habríamos de llamarles miserables pues para estarlo se necesita no sólo actuarlo sino serlo, un miserable que se atreva a odiar, amar, reír, llorar inconsolablemente, que maldice, grita al amor, que se calla y su silencio habla…….. el que se pierde y el que se encuentra, por eso prefiero ser un miserable por elección.

El ser humano crea el mundo…y a veces un mundo aparte……. un mundo vacío, simple, ausente de pasión, aterrado por sus propios demonios, que sus demonios son deseos, exigencias a la vida que se apegan de la forma más estoica, llamando a su latir incesante su parte animal, irracional, ¿pero no sería al revés?, quien tiene la posibilidad y lo niega.

¿Quién podría negar la posibilidad? la posibilidad esta ahí a través de un beso largo, corto, un beso-mordisco, un beso caramelo, un beso francés, o beso en el cuello, en los ojos, en el seno desnudo, un beso deslizante, beso húmedo, bajo el agua, beso sonoro, provocativo, contrabeso, un beso numerado, musical, suave, tierno, abrupto, pasional, un beso sorpresa, beso bandido, esquimal, continental, italiano, japonés, beso cortesano, etc. etc.

Vivimos en un mundo de espíritus, de posibilidades, de deseos, aunque en las sociedades hemos visto que pasamos de la saciedad a la castidad  a través del carnaval y la cuarentena,  ¿en qué momento nos manejamos en la vida cotidiana, en la castidad a la que nos obligamos o en la pasión que elegimos?

Los labios son un puente y el beso un salto que une a los deseantes, a los amantes de la vida, es una expresión total, una cara de Eros que puede presentarse en su fase nocturna o solar en donde todos lo sienten pero  nadie lo ve.

Las flechas del deseo no respetan a nadie  hacen desear al grande y al pequeño, a la persona bella o a la que se siente fea, a quien es triunfador y a quien le teme al éxito, a quien vive y a quien muere.

No somos eternos por lo que besemos, démosle  más placer  a nuestros labios y a nuestra lengua que el simple alimento, pues un deseo entre labios es una ventana, una caravana que lleva oculto un enigma, un atajo a la eternidad, esto es vivir, esto es  el  instante.

[1] Una belleza que no puede ser representada con un rostro o manos o algo corporal; ni con un pensamiento, discurso o conocimiento; ni como existente en un sujeto diverso; ni de la tierra ni del universo, sino que se la representa en sí misma, por sí misma y consigo misma. Ramírez, C (2004) Eros y Ágape. GEAPSCS.