Segunda parte

Cuando finalmente se apeo en el servicentro, sintió una gran satisfacción como si de pronto todo el cansancio acumulado hubiese desaparecido, precedido por una sensación placentera, por un extraño déjà vu pudo intuir la cercanía de un presentimiento que no acababa por entender, salió presuroso del auto y antes de abrir la inmensa puerta de vidrio, pudo ver el reflejo macilento de su rostro en el, inhaló con todas sus fuerzas el aire rural y se dispuso con total tranquilidad a tomarse algo de tiempo antes de continuar su ruta, al entrar pudo ver algunos pocos adormilados rostros, buscó una mesa distante de la barra, no tenía interés por entablar conversación alguna, al tiempo que una mujer con ademán de hastío, se dispuso a tomar su pedido, le sonrió ampliamente a pesar de la total indiferencia de ella, sonrió burlonamente al pensar que la atención al cliente en ese lugar era un mero trámite, pidió un café con vainilla, eso sí el más grande y un sandwich de jamón con queso caliente, la mujer rápidamente desapareció mientras él susurraba ─ ¡El gusto es mío! -y echó a reír sibilinamente, después de todo Fran se consideraba un hombre impenitentemente sarcástico, lo que en más de una ocasión el abuso de lo que parecía ser su propio encanto, le había traído más de algún contratiempo, a pesar de ello sabía que...

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